jueves, 1 de septiembre de 2011

FIRMES EN LA FE (IX)


PAZ, TAMBIÉN, A VOSOTROS…


Muchos han sido los frutos espirituales (que a nosotros los católicos, los económicos no nos importan) obtenidos en esta Jornada Mundial de la Juventud, desarrollada en nuestras diócesis y como culmen en la capital de todos los españoles… Éste y no otro es el logro principal de esta concentración (macroconcentración) de aquéllos que venidos de todo el orbe, compartimos una misma fe.


Harina de otro costal, han sido los frutos espirituales que hayan podido obtener de la misma, aquéllos que han hecho suya la bandera del laicismo, en pos de unos supuestos intereses económicos del Estado del bienestar del que todos, los católicos también, debemos ser destinatarios. Al final, todos hemos visto que los intereses económicos, no escondían para muchos de ellos, sino la ocasión ideal para dar rienda suelta a sus instintos más primarios…

Desde la comprensión filial, puedo entender que determinados colectivos no compartan mi alegría por lo vivido estos días en nuestras casas, nuestras ciudades, y nuestro país con la venida de tantos peregrinos de otros países, y con el mensaje de esperanza del Papa Benedicto…


Incluso, puedo respetar que se manifiesten en contra de la visita del sucesor de Pedro, bajo lemas como “con mi dinero no”, engañados o engañando con la teoría de que son las arcas públicas quienes sufragaban los gastos de estas Jornadas…

Desde la misericordia, y a pesar de mi indignación inicial, puedo llegar a perdonar a quienes convirtieron esa manifestación y sus concentraciones posteriores en un ataque constante a peregrinos, religiosos, religiosas a las que vociferaban palabras malsonantes y lemas más propios de principios del siglo XX, que de una sociedad y unas personas (que en principio) se hacen valedores del librepensamiento y el progreso social. Aunque quizás lo peor fueron las mofas y los ataques a nuestros sentimientos y creencias más profundos … Habrá que apelar al imperio de la Ley…


He llegado a sentir compasión hacia aquéllos que utilizan su sexualidad descarriada para intentar ridiculizarnos a aquéllos que consideramos otra forma de entender la nuestra. Porque una cosa es tener una tendencia sexual distinta, algo muy respetable, y otra cosa es intentar degenerar la sexualidad, con el “todo vale” y con el ataque directo a los que viven su sexualidad de una forma más tradicional, mediante el intento de ridiculizar o mediante el insulto o la agresión visual o verbal.


El espíritu de Dios está sobre nosotros, hemos sentido su presencia durante estos días en los que jóvenes de los cinco continentes nos hemos dado cuenta que no estamos sólos, que la fuerza del Paráclito hará que todos sigamos luchando en la misma dirección por un mundo mejor, un mundo más justo, un mundo más libre, un mundo en Paz. Ya lo dijo el Santo Padre en su llegada a Madrid: Que nadie os robe vuestra Paz. La Paz es el distintivo de Cristo y de los que en Cristo formamos un solo cuerpo, un solo espíritu.


A vosotros que tanto odio derramabais en vuestras tristes miradas, también os lo decimos, Que la Paz de Cristo, vuestro hermano, también esté con vosotros…





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