martes, 10 de julio de 2012

El tiempo de los escapularios...

A nuestra gente de La Plazuela, santo y seña de lo puramente ciudadrealeño


Julio está bordado en sedas de sol sobre rasos de luna… Julio es la viña florida. Los que somos de aquí lo sentimos… Muchos, y muchos de los que dicen quererla, no lo saben. Pero si eres de aquí, porque aquí te has hecho, lo palpas… Y Julio guarda en su relicario de memorias muchos de los momentos que han marcado nuestra vida.

Julio se abre cálido en la espera de la tarde del astro abrasador que se cuela entre caricias de abanicos octogenarios…Es el sonido de los golpes viejos en el pecho de las mujeres de la tierra… Son las vísperas de lo que siempre está por llegar… es el barco anclado en la inmensidad de la fe de esta llanura…

Julio es brisa de oraciones y novenas que viven en La Plazuela de los sueños… Por eso al decimosexto día, Julio se abre en flor carmelitana navegando en el mar de la esencia…

Ya queda menos para que los tripulantes de este navío de lo íntimo suelten anclas y la pureza inunde de luz nuestras calles. Sí, nuestras calles. Esas que no han perdido la esencia de lo que siempre fueron porque la Madre del Carmen no ha dejado que muera aquello que les hizo nacer a la vida de la ciudad… los caminos por donde la gracia se derrama, y esto tampoco podrán robárnoslo…

Julio nos espera en el ocaso de la espadaña, en el bueno gusto de sus cofrades, en la esencia de lo nuestro… Julio nos abraza en el pardo de su vestimenta… Es el tiempo de los escapularios, porque Julio, también, tiene nombre de mujer… Carmen.

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