jueves, 22 de marzo de 2012

Cuando el beso se eleva...


Creía que era dueño de mis besos… que yo decidía el cómo, el cuando, y el porqué de los mismos. Y Tú, que todo lo puedes, me has vuelto a regalar otra Primavera. Te has hecho dueño de los míos y me has dicho dónde, cuándo y porqué mis labios son ante todo y sobre todo Tuyos.

Porque Tú y yo sabemos que cada beso es distinto.

En nada tienen que ver esos besos que se derraman de mis labios hacia tus pies gastados cada domingo del año... labios que se vierten en mieles de mí hacia Tí; con esos besos que Tú me robas una vez al año… Es el beso que Tú me das, aunque sean mis labios los que se depositen en tus manos… Esa caricia del Amor verdadero con que Tú, mi Dios, me das la fortaleza y la valentía del que ama de verdad.

Contigo puedo seguir adelante, porque en eso beso que sale de Tus manos hacia mis labios me contestas a todas las preguntas, me abrazas en todos mis momentos de debilidad, me empujas hacia el infinito ante las dudas, me haces fuerte en Tu presencia permanente, llenas cada minuto de mis días…

Cuando mi beso se eleva de tus pies hacia tus manos, el sentido del mismo se torna desde mi pobre amor, hacia la infinita primavera del Tuyo…

Otro año más Señor… sé que con el beso de Tus Manos en mis labios podremos seguir caminando. Juntos…

1 comentario:

Manuel Gutiérrez Aragón dijo...

Besos de una vez al año. Besos que duran un año