Dícese, según el DRAE, de aquéllos que tienen “distinción, categoría”.
Pues bien, se acerca el autodenostado Encuentro Nacional de Cofradías, a celebrar en nuestra (por pocos pocos, cada vez menos, a la luz de los hechos) querida Ciudad Real.
Parece ser, según se rumorea en esos “aquíhaytomates” cofrades, llenos de “jorgejavieres” y “belenesesteban”, que pululan por los “internetes” y chiringuitos de tres al cuarto, que no hay más eventos en este Encuentro que la Procesión Extraordinaria.
Quizás sea la falta de estas procesiones en nuestra urbe, o quizás y es lo que me temo más, sea la falta de cultura cofrade y general, que reina poderosa en este mundillo. No nos gusta nada más que jugar a los pasitos…
Una única persona ha sido capaz de fijarse en otros actos, y criticarlos públicamente, tal y como está en su derecho, y siempre por derecho amigo. Curiosamente pertenece a una de las Hermandades de mejor hacer de nuestra ciudad…de esas que no juegan a los pasitos.
Y es que en el Encuentro, también hay conferencias (eje del mismo), actos cofrades, un Pontifical (que para todo cristiano debería ser el centro de su vida, y por tanto del Encuentro), así como algunos actos religiosos más, alguno de los cuales, lamentablemente no llegarán a ser una realidad, por mor de las decisiones de aquéllos que tienen la última palabra.
Pero eso no importa. Solo importa el recorrido, la tardanza en hacerlo público en foros chinchorreros saltándose todo protocolo –aunque luego se lo salten- y sentido común (por favor, que “habemos” gente que no vivimos de esto y no se respeta a veces ni la enfermedad, ni la muerte…), la banda que voy a llevar, etc, etc. Eso sí, curiosamente nadie se preocupa de los cortejos, ni del acompañamiento religioso, ni del porqué de un orden determinado, ni de la valía académica y profesional de los conferenciantes, ni de otras tantas cosas…
Muchos podrán pensar que ser juez y parte, es mala cosa. Curiosamente, en relación con la procesión, muchas cosas se nos han dado hechas. Es más, todos los que me conocen saben que el modus operandi en la elección de los pasos y los pasos elegidos, tampoco son los que me hubieran gustado. Pero es que está por encima mi “culipardismo”. Coño, que nos jugamos la imagen delante de muchos cofrades de España…
Tampoco entiendo el porqué demonizar a una de las Cofradías señeras de nuestra ciudad, como es mi Cofradía de la Flagelación. Porque es de tener unas miras muy cortitas, criticar a una Hermandad entera por el sencillo hecho de que su Hermano Mayor es a la vez presidente de la Asociación de Cofradías (tampoco entiendo entonces por qué salió reelegido hace escasamente un mes…).
Soy consciente de que la posición de su Hermano Mayor no está siendo beneficiosa para la misma. Pero el que ataca la salida del palio del Consuelo, está atacando no a su Hermano Mayor, sino a una Hermandad entera en la que se incardina un numeroso grupo de los más cualificados cofrades de nuestra ciudad, apellídense Pastor, Serrano, Gutiérrez Aragón, Donaire, los Abenza, León, Simón Castillo, Sánchez, Garrido, los Naranjo, Muñoz Espadas, Huertas, Solana, Jaramillo, y un largísimo etc. de los cuales yo como hermano de la Cofradía, me siento muy orgulloso como cofrade, pues han hecho de ésta lo que ha sido hasta ahora.
Pero a Dios gracias, ante tanto cutrerío y ultrapseudocapillitas, no todo está perdido… La luz sigue brillando en este oscurantismo cuasicofrade.
Ante actuaciones que, justamente, nos pueden parecer injustas, y frente a aquéllos que optan por el despotrique, siguen vivos los cofrades con CLASE.
Quizás esto de la clase sea muy difícil de entender para aquéllos que carecen de ella, ya que es muy difícil de explicar a un ciego de nacimiento cómo es la luz.
Pero la clase existe, y es una cualidad innata que se va perfilando con la educación que nos regalan nuestros mayores (familias cristianas, de toda la vida se ha dicho).
La clase es aquéllo que tienen personas como (mi amigo) el Hermano Mayor del Santo Descendimiento, que por cierto tampoco salió elegido, y que ha antepuesto siempre el Amor a su Cofradía, a su Semana Santa y a su ciudad.
Clase es aquello que poseen los que por dos veces pasean por la ciudad, a su Señor Nazareno. Y no me voy a extender en explicaciones porque ellos saben porqué pienso esto.
Clase, y no me cansaré nunca de decirlo, es lo que tiene la Junta de Gobierno de mi Cofradía de las Penas. La más vapuleada y menos apoyada de todas aquéllas cuantas conforman nuestra nómina de hermandades y que, demostrando lo que es un cofrade (cristiano antes y capillita después), siempre se han mostrado receptivos a aquéllas iniciativas que desde la organización de actos religiosos se les han propuesto. Aunque tengan razones, a mi entender, objetivas y de envergadura (no que mi paso no sale), para hacer lo contrario. Pero claro, hay es donde entra en juego la clase…
Por eso aprovecho desde aquí, para daros las gracias a todos aquéllos que contraviniendo la corriente imperante, continuáis defendiendo unos valores y unas formas que nunca debieron perderse en nuestras cofradías…

2 comentarios:
Como siempre tienes razón y, como siempre, estoy contento de dejar ciertos foros y vernos por aquí, en los blogs donde nos conocemos y nos apreciamos.
Un fuerte abrazo y ya veremos si nos vemos en el Encuentro
seria facil felicitarte por el articulo, seria facil darte las gracias por tus palabras de cariño a tantos cofrades, seria facil darte la razon en cuanto al contenido y personajillos del continente de este pseudoencuentro cofrade, pero algunas veces lo mas facil es sin duda la mejor opcion.
Aunque no quisiera dejar pasar la ocasion para desearte lo mejor en tu tarea, que no es nada facil, lidiar con toros de tan poca clase.
Manuel Gutierrez Aragon
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