lunes, 18 de febrero de 2013

El tiempo de la gracia...


Cuando todavía recorre el frío seco de la ceniza nuestras sienes, y el primer beso acaba de acariciar los pies del Rey del Perchel… Cuando las primeras orlas de cultos reclaman nuestra participación en los templos, y el golpe áspero de la trabajadera empieza a mimar la cerviz de los costaleros…

Cuando rescatamos las melodías que serán la banda sonora de nuestros días en este anhelado tiempo de vísperas, y la Soledad de María aún no ha tomado el terno azul y grana de las mujeres hebreas….

Cuando volvemos a indignarnos mientras  nos roban la quietud de nuestras calles con el esperpento del Primer Domingo de Cuaresma, y ya, tan pronto, empezamos a mirar al cielo, clamando un sol de justicia…

Cuando no hemos hecho más que empezar a vivir lo soñado y el barroco de la palabra y del arte, nos anuncian que todo es añejo en el Carmelo… o se hacen vivencias de sensibilidad en Los Ángeles…

Cuando tenemos la certeza de que pronto veremos encenderse la llama del Codal, y el Magno Pregonero será agasajado con la pluma de los sanedritas… o figuramos ya filigranas de cera y de flor al cobijo de la Columna de Cristo. 

Cuando el Nazareno sueña ya cercana la tarde de la luz para bendecir su ciudad, y los pies del Rescatado ya presienten los besos del primer viernes de marzo. Cuando el Perchel empieza a tomar conciencia de los siete días en los que se hace Perchel porque retoma las esencias en el cruce de Sus manos.

Cuando el Amor ya empieza a descender en los Remedios, aún con la incertidumbre de los últimos años… y la Piedad de Cristo abre sus brazos de par en par para derramar la elegancia de su hechura en los jardines del Prado…

Cuando el gusto ya paladea la miel de las torrijas, el sabor del potaje de siempre, o el ácido de las fresas recién llegadas… y el olfato se hace incienso y flor en los recuerdos.

Cuando sabemos que todo está aquí pero aún no se ha marchado… En estos días en los que todo se hace viejo y se hace nuevo. Ahora. En estas previas del tiempo grande, que discurrirán extraordinariamente entre dos Papados… Ahora que es cuando la urbe empieza a ser ella misma y no lo que le quieren imponer los tiempos… 

Ahora, es el tiempo de la gracia….

2 comentarios:

Perchelero dijo...

Palabras que acarician los sentidos y que no hacen si no engrandecer aún más este tiempo de vísperas...de gracia, como tu lo llamas...y que sin duda con letras de esta talla así sera, un tiempo de gracia permanente...
Enhorabuena y saludos

Fran dijo...

Me quito el sombrero don Miguel.
Así da gusto ser de Ciudad Real. Con gentes que la sienten muy adentro.